ü La religión atrapa en el pasado, y no te deja alcanzar tu destino. Cada vez que alguien se aparta de la religión o de lo esperado, los religiosos tratan de destruirlo. Eso hicieron con Jesús. La mujer del flujo de sangre rompió 14 leyes judías para tocar a Jesús y alcanzar su milagro.
ü La tradición y la religión van de la mano. Es lo que aprendimos y lo hacemos aun cuando no sabemos porque lo hacemos. Por desconocimiento cometemos los más grandes errores. Pero el desconocimiento no exime de la responsabilidad. Oseas 4:6 dice “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” Dios quiere que vengamos al conocimiento revelado a través de la Palabra y de su Espíritu, el cual “escudriña aun lo profundo de Dios”. Si desechamos este conocimiento al conformarnos a la tradición o a lo aprendido, no seremos sacerdotes aptos. Seremos echados de la revelación y el conocimiento inagotable, a la religión, a la tradición y al conformismo. Este es lugar en el cual nuestro presente es nuestro pasado y no hay futuro.
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